Una advertencia del Colegio de Kinesiólogos encendió señales de alerta sobre la salud de niños y adolescentes: siete de cada diez estudiantes presentan algún tipo de alteración física, en muchos casos asociada a malas posturas sostenidas en el tiempo y al uso excesivo de dispositivos electrónicos.
El dato surge de relevamientos recientes que evidencian un cambio profundo en los hábitos cotidianos de los jóvenes. Las largas horas frente a pantallas —ya sea por estudio, ocio o redes sociales—, combinadas con una marcada disminución de la actividad física, configuran un escenario que impacta directamente en el desarrollo corporal.
El especialista del Colegio de Kinesiólogos, Luciano Davagnino, advirtió que no existe una cantidad exacta de horas que determine cuándo comienzan los problemas posturales, pero sí hay situaciones de riesgo claras: permanecer más de tres o cuatro horas diarias sentado sin pausas empieza a generar cambios en la postura.
Además, explicó que los primeros signos pueden aparecer desde edades muy tempranas, incluso entre los 4 y 6 años, aunque se vuelven más frecuentes durante la etapa escolar y se intensifican en la adolescencia temprana, cuando el crecimiento se combina con mayores exigencias y uso de pantallas. En este contexto, señaló que el problema no implica necesariamente enfermedades graves en todos los casos, pero sí un “riesgo acumulativo” por someter a la columna a cargas inadecuadas durante muchas horas al día.
Entre las afecciones más frecuentes aparecen dolores de espalda, molestias cervicales y desviaciones en la columna, problemas que antes solían manifestarse en adultos pero que hoy se detectan a edades cada vez más tempranas. Los especialistas advierten que estas condiciones, si no se corrigen a tiempo, pueden derivar en cuadros crónicos en la vida adulta.

Una imagen difundida en ámbitos de la salud grafica con claridad el impacto que tiene la postura al usar el celular sobre la columna cervical. El esquema muestra cómo, a medida que la cabeza se inclina hacia adelante, aumenta de forma considerable el peso que debe soportar el cuello. En una posición erguida, con la mirada al frente, la cabeza ejerce una carga aproximada de 5 kilos. Sin embargo, al inclinarla 15 grados, ese peso se eleva a 12 kilos; a 30 grados, asciende a 18; y a 60 grados, alcanza los 27 kilos.
El fenómeno, cada vez más frecuente por el uso prolongado de dispositivos móviles, es conocido como “text neck” o “cuello de texto”. Se trata de una sobrecarga progresiva sobre los músculos y estructuras de la columna, provocada por mantener la cabeza inclinada durante largos períodos. Especialistas advierten que este hábito, instalado especialmente en jóvenes, puede derivar en dolores cervicales, contracturas y problemas posturales si no se corrige a tiempo.
El tema de la carga en las espaldas afecta también. Las recomendaciones internacionales indican que no deberían superar el 10% del peso corporal del niño, aunque en muchos casos este límite se supera ampliamente.



















