Un conductor provocó una peculiar maniobra en la esquina de San Vicente y Acuña.
De noche, encaró con su coche dispuesto a cruzar la esquina, como cualquier otra de la ciudad, sin percatarse de que había un paño de pavimento fresco por la obras de bacheo que se están desarrollando en el casco urbano.
La periferia de esta intersección está demarcada con tambores, mallas naranjas y cartelería que anuncia, una cuadra antes, que el paso se encuentra bloqueado a 100 metros. Solamente está permitido el acceso de los vecinos de la cuadra.
Pero para ahorrar tiempo o confiando en su muñeca, el o la conductora del auto encaró, hizo un slalon entre los tachos y cayó en el pantano de hormigón.
Hasta el momento no se reportaron testigos de la encajada. La buena noticia para el piloto es que salió de la empantanada. La mala es para los operarios a cargo de la obra, que tendrán que enmendar los huellones.