Lo que comenzó como una jornada habitual de pádel terminó convirtiéndose en una experiencia que Damián Junco difícilmente olvidará.
El cañuelense se encontraba este lunes en Cali, Colombia, más precisamente en el barrio Granada, dando una clase de pádel y filmando parte de la actividad cuando comenzaron a sonar las alarmas.
En cuestión de segundos, el movimiento sísmico se hizo sentir dentro del club. La clase tuvo que interrumpirse y quienes se encontraban en el lugar debieron evacuar ante el temor de que las estructuras pudieran verse afectadas.
Pero la situación en los alrededores era todavía más preocupante. A la vuelta del club donde Junco estaba dando clases, un edificio se había desmoronado como consecuencia del terremoto. Además, varias propiedades de la zona presentaban grietas y existía preocupación por posibles derrumbes, por lo que se recomendaba mantener distancia de las estructuras dañadas.
El propio Junco registró parte de lo ocurrido con su teléfono. Las imágenes muestran el momento en que la clase se ve interrumpida por las alarmas y el movimiento, hasta que las personas comienzan a abandonar el lugar.
Luego de atravesar esos momentos de tensión, el cañuelense publicó un estado para llevar tranquilidad y confirmó que se encuentra bien.
El sismo que sacudió Colombia tuvo una magnitud de 7,4 y su epicentro fue localizado cerca de San José del Palmar, en el departamento de Chocó. El movimiento se produjo alrededor de las 7.34 y tuvo una profundidad cercana a los 96 kilómetros.
El terremoto se sintió con fuerza en distintas ciudades del país, entre ellas Cali, Bogotá, Pereira, Manizales y Buenaventura, donde se registraron evacuaciones y daños en edificios y viviendas.
De acuerdo con el reporte publicado por El Litoral, el fuerte movimiento provocó derrumbes de estructuras y personas atrapadas entre los escombros, mientras que en Cali las autoridades informaron el colapso de unas 30 estructuras.
Además, después del terremoto principal se registraron nuevas actividades sísmicas. Los organismos de emergencia mantenían el monitoreo ante posibles réplicas y recomendaban no regresar a edificaciones que presentaran daños hasta que fueran revisadas por personal especializado.
En medio de esa emergencia se encontraba Damián Junco.
El sonido de las alarmas, el movimiento de la cancha, la evacuación y, a pocos metros, un edificio que terminó desmoronado. Una clase de pádel se transformó en una experiencia límite para el cañuelense, que afortunadamente pudo salir ileso y confirmó que se encuentra bien.


















