El INDEC realizó un relevamiento en el sector supermercadista e industrial. Los números, asustan. Debido a la debilidad en todos los sectores de producción y a la baja pronunciada del consumo, los cierres continuarían.
El 25% de las empresas integradas a las redes de supermercados y autoservicios mayoristas calificó a su situación comercial actual como “mala” y el 8,8% como “buena”, empeorando las cifras del relevamiento previo.
En términos financieros, el 15% la consideró negativa y el 77,5% la describió como normal.
Respecto al financiamiento, el 32,5% señaló que el acceso al crédito es “complicado” y apenas el 3,8% afirmó que es “sencillo”.
Consultados sobre los factores que limitan la expansión de la actividad comercial, el 52,5% apuntó nuevamente a la debilidad de la demanda como el principal condicionante. De cara al próximo trimestre, el 27,5% cree que disminuirá el volumen de pedidos realizados a sus proveedores y el 67,5% no prevé cambios.
En este comienzo de 2026, varios cadenas han bajado sus persianas. Tal es el caso de “Caromar”, que cerró su sucursal de San Justo y que en esta política de ajusta evalúa hacer lo mismo con la sede de Laferrere, en la ruta 3.
En relación con la cartera total de pedidos en enero, más de la mitad de las empresas (52,4%) indicó que se ubicó por debajo de lo habitual, mientras que apenas el 2,6% la consideró superior a lo normal. Al evaluar la coyuntura general de su negocio, solo el 6,8% la definió como buena; el 64,1% la calificó como normal y el 29,1% como negativa.
El panorama financiero tampoco resulta alentador: el 23,9% describió su situación como mala, frente a un 11,4% que la consideró favorable. En cuanto al acceso al crédito, un 34,4% lo evaluó como difícil, mientras que apenas el 6,2% lo percibió como accesible.
Lo más grave es que el 15,7% de las firmas anticipó que reducirá su dotación de personal en los próximos tres meses, mientras que solo el 4,3% proyectó incrementarla.



















