El fuego en la Patagonia es un problema que sigue activo y que ya arrasó con 50 mil hectáreas. En el Parque Los Alerces, en Chubut, los equipos de combate continúan en la línea de fuego y si bien la semana pasada hubo lluvias, el calor y el viento avivaron las llamas. “Nano” Peralta, periodista ubicado en la zona del foco, dialogó con NacPop y brindó detalles.
“Las lluvias ayudaron bastante, ya que enfriaron el ambiente y gracias a eso los brigadistas pudieron trabajar mejor en el combate del fuego. Acá hay dos incendios grandes, el que arrancó en el Parque Los Alerces en diciembre y el que inició en Puerto Patriada en enero”, inició Peralta.
El periodista detalló la problemática: “Hay árboles con más de 20 metros de altura. Cuando el fuego va por abajo, es controlable; pero cuando va por arriba, genera sus propios vientos y eso arma grandes columnas con material combustible: ramas, piñas, etc. Hoy hay un riesgo bajo, pero si el viento aumenta, todo se puede reactivar con mucha virulencia. De hecho, en Patriada dijeron que estaba todo controlado y después se trasladó en un radio de 30 kilómetros”.
En cuanto a la intencionalidad, agregó: “En la zona del parque, se dice que fue un rayo. Y todo tiene que ver con el cambio climático que está impactando en los bosques. En el Puerto, se habla de que existió la mano del hombre. El año pasado hubo detenidos por los campos incendiados en Epuyén. Además, en la comarca andina hay una falta de mantenimiento del tendido eléctrico”.
Con énfasis, desnudó una gran falencia: “En 260 mil hectáreas de bosque, hay 44 personas para atender durante todo el año…”.
“Hay intereses inmobiliarios, con referentes multimillonarios y políticos, siempre existió eso. En Chubut hay múltiples leyes que protegen a los bosques nativos, el tema es que se tienen que cumplir y desde varios sectores las quieren voltear. El Presidente no vino, tampoco aparecieron los ministros. El problema ambiental se debe tratar de manera política”, expresó.
Y sobre el final, expuso el gran problema de los trabajadores en la zona roja: “Los brigadistas cobran una miseria, $ 800.000 por mes, con una obra social cortada. Deben tener un derecho a jubilación a temprana edad por el trabajo que hacen. Están en planta transitoria. Y también existen las brigadas comunitarias, que están ganando terreno donde el estado no está”.


















