Un ex sicario sale de la cárcel e inmediatamente le ofrecen un “trabajo” simple y rápido. Pero se complica, es una trampa y ahora tiene que sobrevivir. Si bien la trama es la de muchas películas, el modo en que está narrado y las formas, hacen de Gatillero una película singular; es veloz y vertiginosa, y no da respiro. Un film en tiempo real, realizado en un único plano secuencia.
La película fue filmada íntegramente en la Isla Maciel, los escenarios son ranchos, techos de chapa, pasillos angostos y mal iluminados. Las motos, las armas y los diálogos no están exagerados, tienen el toque justo de realidad. El Galgo ( Sergio Podeley ) es engañado por antiguos compañeros del hampa, y ahora tiene que huir. No puede confiar en nadie, ni siquiera en un grupo de vecinos que deciden recuperar su barrio, hartos del narcotráfico y la connivencia del estado. La trama, aunque simple, se complejiza a medida que avanza el film.
La estructura del film, en tiempo real, sumado a un muy preciso plano secuencia, nos pone en el lugar del personaje principal; somos El. Como en esos juegos en donde manejamos a nuestro personaje por un universo desconocido. La diferencia está en que en este caso no tenemos el control.
Con un elenco de actores de bajo perfil, con la noble excepción de Julieta Díaz , el lenguaje urbano no suena exagerado en ningún momento. A diferencia de otras ficciones en donde los personajes simulan pertenecer a un ámbito ajeno al suyo, sostenidos por guiones ridículamente inverosímiles, y caen en el ridículo, en Gatillero todo suena “normal”, la jerga, los movimientos, las personas y los escenarios.
Es el segundo film de Tapia Marchiori , quien debuto con La noche más fría (2017) un drama con Juan Palomino en donde un ex combatiente busca a su hijo. Gatillero está disponible en HBO Max. Una buena opción para los que gustan de la acción, una suerte de western conurbano.


















