La medida se inscribe en la política de reducción del gasto estatal que impulsa el presidente Javier Milei. Los hospitales involucrados forman parte del sistema SAMIC (Servicio de Atención Médica Integral para la Comunidad), que funciona bajo una administración mixta entre Nación y Provincia.
Además del hospital de Cañuelas, el plan incluiría a los hospitales “René Favaloro” y “Presidente Néstor Kirchner” de La Matanza, el “Bicentenario” de Esteban Echeverría y “El Cruce” de Florencio Varela.
Según fuentes oficiales, el objetivo es disminuir el costo de mantenimiento que afronta el Estado nacional. En el caso del Hospital Cuenca Alta, de acuerdo al convenio SAMIC, Nación financia actualmente cerca del 80% de su presupuesto, mientras que el 20% restante corresponde a Provincia.
Si bien no se descarta un eventual traspaso de los hospitales a la órbita provincial, desde el área de Salud señalaron que la alternativa con mayores posibilidades es avanzar hacia un sistema de gestión similar al denominado “modelo español”. Este esquema se basa en un sistema de cápitas, financiado por obras sociales y empresas de medicina prepaga, con la promesa de garantizar la atención de los sectores vulnerables.
La iniciativa abrió interrogantes sobre el mecanismo legal que utilizará el Ejecutivo para avanzar con la reforma: si se impulsará un proyecto de ley en el Congreso o si se recurrirá a un decreto presidencial.
Desde el sector gremial manifestaron un fuerte rechazo. La Federación Sindical Nacional de Trabajadores de la Salud advirtió que la medida “pone en riesgo el carácter público, estatal e integral del sistema de salud y el derecho de la población a una atención universal, gratuita y de calidad”.
En la misma línea, el secretario general de la Federación, Pablo Maciel, sostuvo que “las consecuencias de estas políticas ya se sienten en el funcionamiento cotidiano de los hospitales”.


















